Nos venden un avance exponencial en la sociedad. Una generación mejorada y tolerante de jóvenes estudiantes que levantarán el país —o eso nos quieren hacer creer—. Esperando que la carrera universitaria sea el salto a la madurez, te encuentras con un zoológico infestado de papagayos escupiendo apuntes y monos que no saben escribir esperando ser aprobados. Buitres que se pavonean por los pasillos y abejas con aspiración a ser reina. ¿Realmente es esta la juventud que espera el mundo? Una plaga de parásitos ha cruzado las puertas de la universidad. Millones de niños sueñan con poder estudiar, mientras que otros sueñan con ir a reality shows y pensándolo fríamente, qué podemos esperar de unas crías recién independizadas. Sin idea alguna de lo que pasa a su alrededor, viviendo en una burbuja en la que su mayor preocupación es llegar a 4G.